Conoce cuatro beneficios de realizar ejercicio y deporte en tu salud mental

Moverse no es solo una recomendación física, es una necesidad mental. El deporte y la actividad física son herramientas poderosas para cuidar el equilibrio emocional y con efectos comprobados a nivel biológico, psicológico y social. Lejos de ser una simple sensación de “sentirse bien”, la actividad física impacta directamente en procesos del cerebro y del comportamiento que inciden en la calidad de vida. Desde el Centro de Familia VID te presentamos cuatro beneficios de la actividad física en la salud mental.  Una válvula de escape para el estrés El estrés crónico eleva los niveles de cortisol, una hormona que, en exceso y de forma sostenida, puede afectar funciones cognitivas y emocionales. La actividad física actúa como una especie de “regulador natural”: permite que el cuerpo utilice ese exceso de energía acumulada, reduciendo su impacto.   Lee más: Mujer: sigue estas cinco claves para cuidar tu salud mental   Prácticas como el yoga o la natación, por ejemplo, han demostrado ser especialmente efectivas para disminuir la activación fisiológica asociada al estrés.   Dormir mejor para vivir mejor Uno de los efectos más notorios del ejercicio es la mejora en la calidad del sueño. La actividad física ayuda a regular el ritmo circadiano y favorece las fases profundas del descanso, fundamentales para la recuperación emocional.   Dormir entre siete y ocho horas no solo influye en el rendimiento diario, sino también en el estado de ánimo. Un buen descanso, coinciden los expertos, es una de las bases más sólidas para la salud mental.   Autoestima  Cada meta cumplida, por pequeña que parezca, deja una huella en el cerebro. Correr una distancia por primera vez, mejorar una marca personal o mantener la constancia en el entrenamiento son logros que fortalecen la percepción de capacidad.   A diferencia de la autoestima basada en la aprobación externa, esta se construye con evidencia propia. Con el tiempo, ese historial de pequeños logros se traduce en una mayor confianza personal.   Entérate: ¿Cómo identificar señales de alerta en la salud mental de los adolescentes?   Además, el deporte transforma la relación con el cuerpo. Más allá de la apariencia, emerge una valoración funcional: sentirse fuerte, resistente y capaz. Esta percepción resulta más estable y duradera que cualquier estándar estético.   Conexión social: un antídoto contra el aislamiento El componente social del deporte también juega un papel clave. Participar en actividades grupales, practicar deportes en equipo o incluso salir a caminar con alguien contribuye a reducir el aislamiento, uno de los principales factores de riesgo para trastornos como la depresión.   Para saber más: La depresión existe: guía básica para comprenderla y no vivirla en silencio   La interacción, el sentido de pertenencia y el apoyo mutuo fortalecen el bienestar emocional y amplían las redes de apoyo.   Bibliografía Cornejo Jurado, Y. C., Gonzáles Cornejo, F. I., & Chumpitaz Caycho, H. E. (2024). Actividad física en mejora de la autoestima del adolescente: revisión de la literatura científica 2016–2021. Conrado, 20(99), 141–149.   Chacón-Borrego, F., Gomis-Gomis, M. J., & Silva-Sousa, C. (2022). Análisis bifactorial de la Escala de Autoestima de Rosenberg y relación entre actividad física y autoestima en adolescentes. Sportis Science Journal, 8(3), 426–441.