En las nuevas generaciones, muchos de los niños y jóvenes no tienen interiorizada la palabra gratitud, algunos de ellos han sido formados teniendo todo lo material, sin muchas carencias y con el “merecimiento”; el esfuerzo para obtener algunas cosas u objetos, es mínimo. Hoy estamos invitando a los padres y cuidadores para que motiven a sus hijos y familiares (hermanos, sobrinos, nietos) a utilizar de manera frecuente, la palabra “gracias”.

Les ofrecemos las siguientes recomendaciones:

Agradecer por todo, no solo por lo bueno, sino por lo menos bueno, entendido como un aprendizaje, así mismo permitir que los niños, adolescentes y demás familiares exalten este valor como uno de los más eficaces en las relaciones con el otro.

Martha Lucía Correa Roldán, Especialista del Centro de Familia VID.

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