La ansiedad en niños

En la infancia se experimentan emociones y situaciones desconocidas. Dada la exploración del mundo y del contexto que rodea al niño, estas emociones producen diversas reacciones como la ansiedad, tema sobre el cual vamos a profundizar. En momentos en que los niños perciben cambios en el ambiente, en el relacionamiento de la familia e incluso en la comunicación y tono de voz, pueden presentarse momentos de ansiedad reflejados en llanto, sudoración, comerse las uñas o arrancarse el cabello entre otras formas que le permiten apaciguar lo que siente. Esto sucede, en gran medida, porque está experimentando emociones y sensaciones que son nuevas para él; estas, en sí mismas, generan ansiedad; por tanto, busca la forma de atravesar eso que siente y que le es desconocido. Estas conductas, sin embargo, deben ser intervenidas para un mejor desarrollo emocional, mental y social. Las situaciones de angustia que son atravesadas en la infancia –como la ausencia del padre o la madre, la pérdida de objetos, la frustración o los límites,  entre otras–afectan, principalmente, la forma en que se relaciona con el otro; es decir, con su familia, con el sueño e incluso con la comida. A causa de esta afectación es que intenta dar escape al sufrimiento que padece. Desde el rol adulto muchas de las situaciones que generan ansiedad se perciben como sencillas, aunque no sean de ese modo para el niño y, por tanto, generen angustia. Por ello, es importante estar atentos a los cambios que se manifiesten, acompañarlos en el proceso de comprender la situación, brindar la presencia como padre para ayudar a resolver estas situaciones a través del juego, el dibujo, la música, el cuento y el amor. Además, entender que es necesario buscar orientación profesional cuando identificamos que los niños tienen estos padecimientos y sostienen conductas como las mencionadas que afectan su desarrollo.

Dependencia emocional: cediendo el control a los demás

La dependencia es un término que se usa para referirse a que necesitamos de algo para sentirnos en un estado de bienestar. Cuando hablamos en el plano emocional nos referimos a eso externo que me permite sostener mis emociones en un estado de tranquilidad; es decir, aquello que genera seguridad. Es importante identificar cuando una relación está centrada en una dependencia, ya que esto tiene algunas consecuencias tales como: renuncia al deseo propio, baja autoestima e inseguridad. Cuando nuestras relaciones se determinan por la dependencia que tenemos con el otro significa que estamos cediendo a los demás el control de las emociones y de la propia vida sobreponiendo el deseo del otro y alejándonos del propio. Algunos de los motivos de esta dependencia son el apego inseguro y la poca confianza en uno mismo. Podemos reconocer que estamos generando este tipo de relaciones dependientes en algunas situaciones como cuando preferimos complacer al otro, no ponemos límites, sentimos como necesaria la aprobación del otro y queremos pasar la mayoría del tiempo con esa persona. Darnos cuenta del tipo de relación que estamos generado con el otro nos permite movilizarnos y posicionarnos desde otro lugar diferente a la dependencia.