A menudo vemos personas en la calle exacerbadas, salidas de casillas, desencajadas y con un enojo incontrolable, emitiendo frases descalificantes, dañinas y en muchas ocasiones pasadas de tono, y la pregunta es ¿qué le pudo haber ocurrido a ese ser humano que se alteró de esa manera?
Preguntas que en muchas ocasiones quedan sin respuesta, no se sabe si el clima, el estrés, la intolerancia, el cúmulo de malestar, la enfermedad, la indiferencia o muchas otras más, lo triste de estos sucesos es que quien lo observa queda con un sin sabor de ¿hacia dónde va la humanidad, que no soporta el contacto con el otro y que un mínimo roce lo puede alterar?
Por lo anterior, desde el Centro de Familia VID, queremos ofrecer unas sugerencias para quienes hacen parte de este grupo de personas que se molestan fácilmente cuando están interactuando en sociedad.
Identifique la emoción antes de salir del hogar, es decir, si sale enojado de la casa por alguna situación, tome un tiempo para analizar lo sucedido y determine no dañar a nadie por este suceso, las demás personas no saben qué le sucedió.
Si está atravesando por una enfermedad o duelo, hágalo consciente, si puede evitar salir ese día, sería mucho mejor.
Algunas veces se tienen roces con un familiar, procure resolverlo, eso produce un efecto negativo en el cerebro y no permite que esté amable con el otro, llámese familiar, amigo, vecino o desconocido.
Las emociones no son fáciles de controlar, se debe hacer un trabajo personal para identificarlas, hacerlas conscientes y trabajarlas, si nota que no logra hacerlo solo(a), busque ayuda con un profesional.
Recuerde que las emociones no son ni buenas ni malas, son necesarias, todos los seres humanos cuentan con ellas: alegría, tristeza, enojo, indiferencia, angustia, es importante canalizarlas y controlarlas adecuadamente por el bien de la persona y de quienes están a su alrededor, ya que es una garantía para tener vínculos familiares sanos y relaciones interpersonales asertivas.