Un buen amor, una buena comunicación

Desde el Centro de Familia VID, sabemos que en una relación de pareja es fundamental una comunicación centrada en el respeto, la empatía, asertividad y claridad. Cuando se está con el otro, en ocasiones se pueden presentar dificultades y, constantemente, las emociones resultantes dirigen la forma de hablar con la otra persona, por eso es necesario que todos los días las palabras que usamos sean claras, comunicar sin dar vueltas y realizarlo de manera amorosa con quien hace parte fundamental de nuestra vida. En ocasiones la cotidianidad está centrada en un ritmo rápido, en donde pareciera que no hay espacios para pausas, haciendo más escasa la escucha. Sin embargo, cuando nos tomamos segundos o minutos para permitirnos escuchar el deseo de la otra persona, se logra fortalecer el vínculo evitando posibles malentendidos en el futuro. Sabemos que al inicio de las relaciones hay mucha energía y motivación, que en ocasiones se va disminuyendo con el tiempo. Por esta razón, permítete recordar las primeras salidas, las emociones, las caricias y define con tu pareja un espacio donde puedan realizar eso que durante algún tiempo han dejado de hacer. Un buen amor sostiene la llama. Recuerda que un buen amor entiende que el otro es diferente, que él mismo es diferente. Por eso, desde allí se nutre, se permite descubrir nuevas experiencias, sabe decir no cuando es necesario, pero también negociar, el buen amor. Todo esto lleva a aprender amar al otro y a sí mismo. Descubre de la mano de los especialistas de nuestra Obra, cómo tener una buena comunicación con tu pareja, para así lograr fortalecer el vínculo, evitando posibles malentendidos en el futuro. Te invitamos a escuchar aquí nuestro maravilloso podcast “Un buen amor”, que te ayuda a descubrir algunos tips de cómo mejorar la comunicación en pareja.
Recomendaciones para tener una relación de pareja sana

La relación de pareja es un elemento esencial en el ciclo de nuestras vidas, por eso desde el Centro de Familia VID te compartimos algunas recomendaciones que te ayudarán a tener una relación sana con amor. Si quieres tener una relación sana, lo primero que debes hacer es reconocer al otro como alguien distinto a ti, con otras características, necesidades y deseos. Debes entender que tener una pareja no significa poseer, es más bien compartir. Tener una relación no es tarea de una persona, sino una unión de dos personas, donde los dos aportan a su crecimiento y bienestar. La segunda recomendación es mejorar la comunicación entre los dos. ¿Sabes cómo puedes hacerlo?, construyendo estilos de diálogo abierto, en los que se permita la expresión de lo que les gusta, lo que no les gusta, sus deseos, planes a futuro, abriendo así conversaciones para la negociación. Recuerda que el amor es una decisión que puede variar con el tiempo, por ende, la comunicación genuina está a favor de la permanencia de esta decisión. Te recomendamos emplear el tiempo en experiencias de calidad, tanto en pareja como de manera individual. Comprender que el otro no es mi complemento, ni yo el de él, que ninguno necesita ser completado, sino apoyado. No olvides uno de los consejos más importantes, ama a ese otro como es, no intentes cambiarlo, permite que la otra persona se desarrolle de manera autónoma, esto evitará comportamientos o hábitos de dependencia. Respetan sus decisiones, así no estés de acuerdo. Si consideras que es una “mala decisión” y puede llegar a afectar la relación, comunica lo que sientes y lo que piensas al respecto, pero siempre de una manera respetuosa. ¡Recuerda! El amor no es perfecto, ni debemos pretender que lo sea; en muchos momentos llegarán las crisis y los conflictos, pero escuchar la necesidad de la pareja y proponer soluciones permitirá una mejor resolución. Las necesidades de ambos son igual de fundamentales. Si quieres aprender un poco más de cómo llevar una relación de pareja sana, de amor y control, te invitamos a escuchar aquí nuestro podcast titulado “Amor y control en la pareja”.
Las finanzas en las relaciones de pareja

En las relaciones de pareja, las finanzas son un asunto al que hay que prestar mucha atención. El aspecto económico puede afectar a muchos matrimonios, familia y amistades, pues llega a ser un factor muy grande de desavenencias. Es precisamente por esto que el manejo del dinero debe plantearse desde que se está planeando el matrimonio, ya que será parte del día a día. Muchas veces, lejos de ser un medio de unión y estabilidad, el tema de las finanzas en las relaciones de pareja pueden ser un motivo que debilite lentamente el matrimonio Encontrar la mejor manera de alcanzar unas saludables finanzas en el hogar, que además sean prósperas en el corto, medio y largo plazo, es a lo que la mayoría de parejas aspira. Esto contribuye a la estabilidad y evita conflictos mayores, como el de una separación, solo por el mal manejo del dinero. Para diseñar cualquier estrategia financiera en pareja que apunte a mantener el bienestar, se necesitan tres premisas: La confianza: insumo esencial si se quieren lograr las metas y sueños, tanto en común como individuales. La comunicación: imprescindible para poder llegar a acuerdos, evitar susceptibilidades y generar malos entendidos. Tener presente que son una sociedad conyugal: aquí es donde los socios son responsables de la prosperidad de la empresa en igualdad de condiciones. Definir metas de corto y de largo plazo conjuntamente, así como crear presupuestos familiares, son algunas de las herramientas que facilitarán administrar las finanzas en las relaciones de pareja. Lo que se debe buscar siempre es que ambos vayan en la misma dirección y trabajen por el mismo fin. Recomendaciones: 1. No tenga secretos financieros: lo más importante es decir la verdad sobre sus deudas, sus gastos, sus inversiones y sus hábitos de consumo. Si ambos conocen los movimientos financieros del otro, se ahorran malos entendidos y cada uno sabrá qué es lo que el otro desea. 2. Ahorre conjuntamente: es clave iniciar una cultura de ahorro de manera constante y periódica, así como proteger el patrimonio construido. Los expertos coinciden en que, independientemente de los gastos fijos del hogar, ambas personas deberían destinar por lo menos el 10% de su sueldo como un ahorro. 3. Identifique metas comunes: lo que se debe buscar es que ambos vayan en la misma dirección y trabajen por el mismo fin. 4. Reparte las responsabilidades: de la misma forma en que se decide quién bota la basura, quién lleva los niños al jardín o quién hace la comida, hay que definir la forma en la que se repartirán los gastos del hogar. 5. Evite la dependencia económica: aunque se trata de la persona con la que ha decidido compartir su vida, a la hora de gestionar sus finanzas vale la pena distinguir entre lo que es ‘suyo’, ‘mío’ y ‘nuestro’. Administrar bien las finanzas le permite a la pareja soñar con el cielo, pero con los pies en la tierra.
Temas de pareja: ¿Cuál es la diferencia entre rutina y monotonía?

En una relación de pareja es muy importante entender la diferencia entre la rutina y la monotonía. Sin rutinas, la vida sería un caos, ya que no podemos vivir al compás de la improvisación absoluta. Mientras que la monotonía quita vida, color y valor a la creatividad en el día a día, en especial a las relaciones de pareja. Revisemos algunas causas que derivan en la monotonía en las relaciones de pareja: El cansancio físico y psicológico que en ocasiones produce el trabajo, puede ser una causa por la que no se dedica la suficiente atención a la pareja. Los supuestos: uno de los errores más frecuentes que se puede cometer en el plano de la comunicación interpersonal, es el de dar por hecho el amor y no decir «te amo» a la pareja, dando por supuesto que ya lo sabe. Esta suposición puede derivar en un estancamiento en la relación. Una causa interna para el desgaste es la falta de comunicación que se demuestra, por ejemplo, en los largos silencios compartidos. Cuando el individualismo hace acto de presencia en la relación, es decir, cuando cada uno va a lo suyo, se produce una fisura interna en ese amor. También hay causas externas que afectan, en este sentido, a la relación amorosa: por ejemplo, existen parejas que cuando tienen hijos tienden a perder el contacto con sus amistades. En ese caso, la falta de relaciones sociales también reporta una gran sensación de monotonía. Lo urgente desplaza lo importante: en el afán de atender los asuntos importantes del trabajo y de los hijos, algunas personas olvidan que cuidar, atender y disfrutar a la pareja también es importante. RECOMENDACIÓN: Identificar las causas de la rutina para poder intervenirlas, recordando que la relación hay que actualizarla, que el proceso de conquista no termina nunca y que el amor se recrea día a día con palabras y con actos.
Ruptura amorosa: la pérdida y el duelo

La ruptura amorosa implica la pérdida y el duelo. Cuando se constituye una relación de pareja, se empieza por construir con el otro futuros cercanos y lejanos, con la idea y propósito de estar juntos durante mucho tiempo. Sin embargo, la complejidad y naturaleza de las relaciones nos llevan a decir que el tiempo de estar juntos es incierto. Por ello, el terminar la relación con la pareja marca emocional, psíquica y físicamente la vida de ambos: se pone fin a planes, ideas y espacios conjuntos, lo que puede llevarnos a debatir nuestro propio sentido en lo afectivo frente a la vida. A nivel individual, las consecuencias de la separación se reflejan en el entorno familiar y social. En esta relación se afecta no solo a los involucrados directos, sino a quienes acompañaron el crecimiento de la relación afectiva en la cual, independiente del tiempo, se encuentran inmersas diferentes situaciones individuales y colectivas. Esto influye en el modo en el que se responde a la ruptura amorosa. Para ambas partes, el fin de la relación se vive como un duelo; es decir, la pérdida misma no solo del lazo afectivo, sino también del otro y de sí mismo, en la medida en que estos últimos dos permitieron la construcción de lo que no se habían imaginado que en algún momento iba a terminar. En corcondancia, desde allí se presentan unas fases que no son lineales ni simultáneas, pero sí son recurrentes en este proceso de pérdida. Las fases del duelo son la negación, la culpa, la aceptación y la adaptación. El proceso del duelo parte de entender la ruptura como la pérdida de las ilusiones, de la presencia, de la palabra, del sentir y de la compañía del otro; es decir, la separación de afectos, de roles y de espacios que los lleva a un proceso largo y doloroso, en el que se experimentan las cuatro fases mencionadas. Así, aparece una revisión personal de lo que se dejó en la relación con el otro, de las renuncias que se decidió hacer y, en ocasiones, la toma de conciencia sobre el descuido de nuestro propio deseo y autocuidado. Los diferentes momentos por los que se atraviesa durante el duelo por una ruptura, suscitan innumerables y particulares emociones propias de la historia y del lugar de cada uno en la relación; entre ellas: enojo, impotencia, frustración, desamparo, culpa, angustia y depresión. En esta vivencia es importante reconocernos como un ser que siente y que ha perdido una ilusión, un ideal, una relación en la que creyó y con la que se comprometió con el tiempo. En este reconocerse se debe intentar ver las capacidades propias para salir de esta situación y retomar planes, metas e incluso sueños que estaban en pausa por la prioridad de la pareja. Se debe retomar el sentido y lo afectivo en sí mismo como forma de darse cuenta del valor de la experiencias y de la propia vida. Consejos para superar una ruptura y transitar el proceso del duelo: – Vuelve a salir con tus seres queridos frecuentemente. – Empieza un proyecto nuevo. – Sal el fin de semana y come tu postre favorito. – Practica una nueva actividad física o alguna que solías practicar antes. – Recuerda y nombra todos los días quién eres. Referencias: Arévalo Gonzalez, L. M., & Reina Mejía, A. (2019). Ruptura y duelo en la pareja: un proceso no lineal. Recuperado de: https://repository.ucc.edu.co/bitstream/20.500.12494/12201/6/2019_ruptura_duelo_pareja.pdf
Pareja vs. padres: cómo cuidar ambas relaciones

Para muchas parejas, la experiencia de ser padres es maravillosa que le pone un toque especial a sus vidas, los llena de ternura y de alegría; sin embargo, en algunas ocasiones en este recorrido no se alcanza a dimensionar que este hijo (o hijos) también los expone al cansancio, a sentirse agotados, frustrados y sin la privacidad que disfrutaban antes. De ahí que la maternidad y la paternidad cambien la relación de la pareja, porque ahora ese ser requiere de nuestros cuidados las 24 horas y los siete días de la semana, por lo que tenemos menos tiempo para nosotros mismos y para la pareja y uno de los dos empieza a sentirse desplazado. Es importante tener en cuenta que el hijo o los hijos deben disfrutarse, educarse y acompañarse, sin olvidar que la pareja tiene un espacio propio, ganado desde antes y que se debe evitar colocar a los hijos en medio de los dos, o peor aún, dedicarse a la tarea de ser padres y olvidarse de la relación de pareja. No es verdad que los hijos separen a la pareja, sino que la pareja cede su espacio a los hijos ubicándolos en medio. Es común pensar en esto, ya que visto desde afuera parece que muchos de los problemas se centran en ellos, pero esto es una forma de refugiar lo que está fallando y faltando en la relación de pareja. La experiencia con los hijos es particular y está inmersa en la historia de la relación de pareja. Desde allí se generan movimientos en el rol de ser padres; es decir, independientemente si los hijos son deseados, programados o no, esto no los exime de los cambios propios de la dinámica que imprime el nuevo integrante. Lo cierto es que cada subsistema debe tener su lugar. Recordemos que la relación de pareja sostiene y mantiene unida a la familia. Vamos a compartir algunos tips para cuidar la relación de la pareja sin descuidar a los hijos: Conservar espacios solo para la pareja. Para esto es importante contar con una buena red de apoyo: los abuelos, familia, amigos cercanos o una persona de apoyo en el cuidado. Cuidar y mantener las demostraciones de afecto: no solo es sexo, sino también esos pequeños detalles donde rozamos al otro, le damos un abrazo, un beso antes de salir de casa y mostramos interés por lo que hace el otro. Reconocer todo lo bueno que el otro tiene y que te recuerda porqué lo elegiste como compañero (a) de vida. Repartir las responsabilidades de manera equitativa en el cuidados de los hijos y de la casa. Rutinas saludables: hacemos referencia a esas rutinas como agradecer la presencia del otro en mi vida, orar juntos, saludarnos en las mañanas, comer juntos al menos una vez al día, salir solos por un par de horas o apagar la tele y el celular antes de dormir para conversar sobre temas de interés diferente al trabajo, a los hijos o a la familia. Retomar juntos la vida social: socializar con pares ayuda a compartir no solo espacios de sano esparcimiento, sino que permite conocer y compartir experiencias que los fortalecen como pareja. Mantener actualizada la sexualidad: nos referimos a ser creativos, a explorar nuevas formas y maneras de generar y sentir placer. En este punto, es clave que ambos confíen sus fantasías al otro y se regalen momentos de gran placer y disfrute.
¿Sabes cómo debe ser la relación con los hijos cuando los padres se separan?

Te compartimos estos consejos para la armonía familiar luego de una separación: Dedícales tiempo: cuando los padres se separan establecen los tiempos en que cada uno compartirá con los hijos, este tiempo debe ser de calidad y de compartir con ellos, no para llevarlos donde los abuelos, familiares o amigos. Acompáñalos en sus responsabilidades: independientemente de quién viva con los hijos, es importante acompañar y supervisar el cumplimiento de sus responsabilidades y no dejar este ejercicio solo a quien permanece con ellos. Continúa con los roles de papá y mamá: es importante tener en cuenta que las rutinas, las normas y las disciplina que los padres dan a los hijos —además de ser su responsabilidad— les generan seguridad, orientación y amor, y demuestran que, a pesar de que sus padres no vivan juntos, siguen contando con los dos. Establece normas y límites: esto permitirá a los hijos entender que continúan teniendo una familia, pero que ahora viven en dos casas. La idea es que, poco a poco, los hijos se sientan parte de un grupo familiar sólido donde los padres son el soporte. No compensar con regalos o dinero el sentimiento de culpa: para algunos padres separados es difícil decir no a las peticiones económicas de los niños. Sienten que darles gusto es una buena forma de compensar su ausencia y de demostrarles su amor. Brindarles mucho amor es lo que los hijos necesitan, requieren sentirse amados, acompañados y escuchados por sus padres.
Acompañar, mirar, escuchar y amar a los hijos después de un divorcio

Cuando una pareja decide terminar su relación, y existen hijos de por medio, los cambios que vive cada persona son significativos desde todo punto de vista: emocional, físico, mental y espiritual. Al momento de hacer estos cambios, muchos padres de familia saben cooperar en beneficio de sus hijos y manejan el proceso de una manera sana, evitando que sus hijos pasen por sentimientos difíciles de manejar como la ira, la tristeza y la culpa. Esto dependerá también de la edad de los hijos y del modo en que los padres vivan este momento que afecta, desestabiliza y consterna por lo que puede venir. Si estás leyendo este artículo y eres padre de familia, ten en cuenta que, en una separación, los hijos se pueden ver afectados por una variedad de situaciones como la parte emocional, dificultades académicas, sociales y de comportamiento. Por esta razón, es importante que los ojos estén bien abiertos y pendientes de cualquier cambio, para intervenir, acompañar o buscar una orientación familiar o psicológica oportunamente. También es claro que en gran parte depende de la capacidad que cada uno de los padres tenga para estar atento a las necesidades de sus hijos, aún con los cambios grandes y pequeños que tienen en sus vidas. Aquí te brindamos algunas herramientas para apoyar y acompañar a los hijos después de que los padres se separan: – Háblale a tu hijo o hija de manera positiva de tu expareja. Recuerda que tu eres un gran influenciador y aún más con la palabra. Esto ayudará a que los hijos vean la realidad del contexto y eviten patrones tóxicos en el presente y futuro. – Para un niño o niña, el sentirse protegido por sus padres es una sensación de alivio y de menos estrés, esto se debe a que el conflicto no es evidente en presencia de ellos o realmente no es un conflicto alto de peleas, gritos, entre otros. El sentir la protección ayuda de manera fundamental y les permite formarse resilientes ante las adversidades de la vida. – Otro punto ganador es cuando los hijos crecen en un ambiente amoroso, con escucha, con límites claros, reglas establecidas, esto es de suma importancia en la crianza y les permite sentirse seguros. Ellos ven dichos aspectos y entienden la importancia de establecer límites que son muy importantes en sus vidas. – Cuando los padres cooperan entre sí y los hijos ven gestos positivos en la crianza, tienen un apoyo emocional gigante. Se trata de mirarse para apoyar, no mirarse para minar la autoridad del otro padre. Se debe participar de manera positiva. – En definitiva, cuando los hijos tienen redes de apoyo positivas, se adaptan mejor a los cambios que están vinculados con la separación. Es importante que se tengan espacios para escuchar a los hijos y que hablen de lo que sienten o piensan frente a la situación que viven. Depende de ustedes que ellos crean que buscar colaboración de los demás es un acto de gran valor. Los vínculos sanos y profundos generan una sana convivencia.
Detonantes que afectan la relación de pareja

Muchas parejas asisten a consulta cuando se presentan situaciones que les están quitando la paz y la tranquilidad no solo como pareja, sino también en el grupo familiar. Los detonantes que causan afectación son varios; sin embargo, hoy nos centraremos en aquel que se presenta con gran frecuencia: la relación con las familias de origen. En la relación con los padres y suegros, lo más conveniente es aplicar la frase: “cercanía necesaria con distancia saludable”. Es decir, con la familia de origen se debe aspirar a mantener un vínculo amoroso cercano, pero a una distancia apropiada que permita el desarrollo autónomo de las decisiones y acciones de la vida en pareja. ¿Cómo logramos esto? Tips: Establecer límites claros desde el principio, con el fin de no poner en riesgo el vínculo de pareja. Tener claridad en los asuntos de pareja y no permitir la participación de sus respectivas familias en ellos. Evitar contaminar la relación con los problemas de la familia de origen. Diferenciar los espacios para estar con sus familias y para estar en pareja . Evitar comparar a las familias. No sacrificar los espacios en pareja por estar de visita en la casa de origen. Las diferencias con la pareja no se llevan a la familia de origen. Ante todo, es necesario una actitud de respeto hacia la familia de la pareja, hacia sus costumbres y forma de vida. Se debe aceptarlos como son. Ser asertivos para que ambas familias entiendan el impacto de sus comportamientos etonany respeten los límites. Los hijos serán quienes pongan distancia con sus padres cuando se dan cuenta que, aunque con buenas intenciones, se están entrometiendo en su felicidad (padres sobreprotectores). No poner a la pareja a decidir entre su familia o uno. Lecturas complementarias y trabajo en consulta. https://lamenteesmaravillosa.com/comprometi-contigo-no-con-tu-familia-politica/
Tomar decisiones de manera oportuna

El tema que consideramos en esta ocasión es el aborto y sus consecuencias en la vida de una mujer y en la de su familia. Tomar una decisión de este tipo no suele ser nada sencillo y la cantidad de emoción, confusión, culpa, conflicto interno y externo que implica debe llevarnos a prevenir encontrarnos en esta encrucijada, debiendo asumir una serie de consecuencias para las que tal vez no estábamos preparados. ¿De quién es la decisión de realizarse un aborto? Pensaríamos que es la decisión de la mujer, pero, en realidad, desde la experiencia encontramos que esa opción la toman muchas mujeres por presiones realizadas por su pareja o familia, así como por los miedos frente a un futuro incierto, a las propias capacidades para desempeñar un rol de madre a la vez que se desarrolla un proyecto de vida y, en medio de esos temores, la falta de apoyo o corresponsabilidad de la pareja o grupo de apoyo. De la misma manera, a la hora de abortar se dejan ver las consecuencias típicas de un evento de estrés postraumático. Estas aparecen en la mujer que se realiza el procedimiento, que –en cualquiera de los casos– es invasivo y deja recuerdos sensoriales y emocionales difíciles de procesar y olvidar, al igual ocurre con la culpa que surge de manera inmediata o tardía. Aquí la pareja tiene bastante que ver y sentir, debido a que surgen sentimientos de responsabilidad con la vida que ha sido interrumpida, de ese que era ya su hijo en gestación, las dificultades en la relación de pareja donde parece que la responsabilidad brilla por su ausencia. ¿Acaso puede concebirse el amor sin el elemento de la responsabilidad? También habría que preguntarse realmente cuál es la responsabilidad al vivir relaciones íntimas o de pareja, pretendiendo una libertad que se traduce en falta de cuidados, primero que todo, consigo mismo, dados los riesgos para la propia estabilidad física y emocional. Alrededor, las personas de la familia que colaboran con el hecho, ya sea económicamente o con una mala orientación en un momento de confusión, que generan una presión sobre la mujer para que se “deshaga” de lo que en ese momento se ve como un problema, también se implican en las consecuencias y malestares respecto del aborto, ya que cuando cuentan con el suficiente tiempo para reflexionar sobre la decisión tomada, no es invisible la responsabilidad frente a una vida que ha sido interrumpida. Las consecuencias que vemos en lo que llamamos el Síndrome posaborto son: Pensamientos recurrentes acerca del procedimiento. Pesadillas en las que puede aparecer el imaginario de ese hijo al que se abortó. Pensamientos constantes acerca de la edad que podría tener ese hijo en caso de que no hubiese sido abortado. Sensación de maternidad frustrada. Culpa recurrente. Depresión. Lo anterior no contempla las consecuencias a nivel físico para la mujer, entre las cuales pueden encontrarse: la perforación del útero, hemorragias, debilidad o complicaciones ginecológicas. Por lo anterior, es importante que antes de vernos expuestos a encrucijadas tan fuertes donde cualquier camino que tomemos repercutirá en el resto de nuestras vidas, podamos protegernos tomando las mejores decisiones y siendo conscientes de cuál es el mejor momento de la vida para abrirnos a la experiencia del encuentro sexual. También debemos elegir muy bien a quién le entregamos, en ese mismo acto, nuestra salud física, emocional y espiritual.